Tenemos el deber de hacer un esfuerzo deliberado por recuperar las memorias felices con las que la vida nos fue otorgada. Entonces nos cobijaron con la alegría del decoro y la rectitud. Hoy es nuestro tiempo de legar. Por cuenta propia resulta casi imposible dejar en la proporción que recibimos. Con la ayuda de Dios tal vez podamos trasmitir algo, aunque más no sea la memoria esencial de aquella herencia amable en la que nos apoyamos cada día.

La memoria de la verdad es signo de la eternidad así como los hechos que anidan en la memoria de la infancia es de la vida la rosa de los vientos. La memoria también parece asemejarse al túnel del tiempo porque a través de ella podemos abrevar en las fuentes de la experiencia, y en la experiencia como fuente por la cual remontarnos al origen y proyectarnos hasta más allá del futuro.

Entrar al taller de Garrone, el Pendex, era una experiencia sensorial única. Cada sentido era estimulado en el concierto experiencial de un escenario que se proyectaba hasta más allá de lo directamente perceptible. Entre la semi-penumbra disipada por la luz natural o por la mortecina proyección de la única lámpara incandescente que colgaba de los tirantes del techo y el húmedo olor a carburo y a metales candentes, era la presencia del Pendex con sus antiparras y su flamígero soplete el vórtice que proyectaba la luz más imponente de la escena en la cual se concentraba nuestro asombro de niños.

Paralela a la acera, la sala rectangular donde funcionaba el taller tenía dos puertas en línea que siempre estaban abiertas indicando la presencia del artíficex en su zingería. Una de hoja doble vidriada y con celosías que daba a la calle y era el umbral por el cual se ingresaba al dantesco círculo de ese oficio de metales, decapantes, amalgamas, golpes y fuegos. La otra puerta, también acortinada por la luz de Febo o cancelada por la oscuridad del patio al que daba, era el pasaje al retiro doméstico. Resultan más incontables las veces que los motivos que nos llevaron a cruzar la primera. La segunda sólo una vez la cruzamos, al menos en el recuerdo, y fue con motivo de este artilugio cuya ensoñación aún nos entretiene.

Colijo que la preocupación por proporcionarnos alguna actividad que fortaleciera los fuelles decantó la atención del Viejo sobre el entonces desvencijado trasto. Ignoro las particularidades aunque imagino las características del trueque mediante el cual “el remo” pasó del cementerio ferroso del Pendex al tunning center del Rafa.

A tono con las expectativas de nuestras anticipadas expediciones, por arte de sus manos de orfebre surgieron un par de remos en reemplazo de los originales carentes, se coloreó de azul añil la carrocería y volvió rampante a desplazarse sobre sus tres ruedas antes de que el olor a pintura se disipara del ambiente.

Durante años fue el vehículo sobre cuya montura anduvimos las mil leguas de la infancia con Fangio por las pistas, con John Hunter por el África y hasta con Julio Verne por el mar y por los aires con los hermanos Wright.

¡Qué tiempos tan dichosos!

Cada jornada era en sí misma un descubrimiento y una aventura que vivíamos con toda nuestra energía como si en ello nos fuera la vida. La inocente inocencia de jugar con la existencia, de no conocer preocupación alguna y poderlo todo ya. ¡Todo era posible con sólo emprenderlo y todo estaba bien y en su lugar!

El llanto jamás duraba tanto como la risa y la risa era la música universal con la que nos nutría la vida. El tiempo se parecía tanto a la eternidad que los días eran larguísimos y las noches apenas un suspiro antes del amanecer.

Meterse en la cama y dormirse eran prácticamente un solo acto. Despertarse y continuar a plena energía otro tanto.

Todo acontecía en un presente de alta intensidad, sin apuro, sin presiones, sin condiciones, puro ser lo que éramos en una distensión sin tiempo cuyo hito principal eran la Navidad y la Pascua.

Aún no nos había llegado el tiempo de sentir la urgencia por ser grandes ni existía en nuestra imaginación la posibilidad de dejar de ser chicos.

Nadie nos había dicho si éramos grandes o chicos y si nos lo decían, en nosotros tales expresiones no encontraban pentagrama para su registro. La espontaneidad de la vida corría jolgoriosa su curso como el agua cristalina de un arroyo próximo a su fuente. Los obstáculos eran grandes oportunidades en el camino que divertidamente entretenían la imaginación buscando la forma de integrarlos en la historia que estábamos protagonizando. Carecíamos de la noción de pasado. Destino y presente eran lo mismo y la felicidad no era algo deseable porque ignorábamos su carencia.

En algún sentido seguimos aún hoy en remociclo recorriendo esta hermosa travesía en cordada que nos dieron. Por eso “el remo” viene a cuento.

Dada la forma de culo tipo insecto en que terminaba la superficie para asiento, desplazar la propia asentadera por detrás del eje trasero sin tener los pies afirmados en los estribos de la rueda delantera y la espalda curvada hacía adelante pechando los remos, solía causar un “willy” dejando al jinete sentado en el suelo.

El arranque dependía no sólo del envión y la destreza del conductor para aprovechar el impulso inercial, sino de la posición de los remos, lo cual implicaba que más de una vez el sorpresivo improntus de despegue en reversa, se frenara contra los garrones de quien estuviese distraídamente situado a babor de la maquinita.

A efectos de dirección la rueda de estribor contaba, valga el juego de palabras, con un par de estribos que al sortear obstáculos solían hacer las veces de “Garroneros” más que de mataperros como su forma sugería, cuando no eran causa de brusca colisión al engancharse en cuanto árbol, poste o marco de puerta osara no guardar la distancia mínima respecto al recorrido del bólido en carrera.

Prima manifestatio lectoris.

Perdón: en este instante que leí tu email, me encuentro ensimismado, soberbiamente, gozando de la medalla de miel que me regalo Agu cuando llamé mas temprano: “suena sólida tu guitarra, tío” . . . “es nuestra propia penumbra la que nos llama a la Luz hermosa de lo que amamos…”

Me viene a la cabeza que, si bien, fue un tango hecho por un desamor, trasponiendo las circunstancias y re-interpretando las expresiones, quizás….

“Ven … triste me decías,

que en esta soledad (de recuerdos),

no puede mas el alma mía !!!!

Ven … y apiádate de mi dolor

que estoy cansado de llorarte, sufrir y esperarte a solas, con mi corazón !!!!

Ven…. pues te quiero tanto,

que si no vienes hoy,

voy a quedar ahogado en llantos !!!!

No… no puede ser que viva así,

con este amor clavado en mi (los recuerdos grabados),

como una maldición (bendición) !”

En fin . . .  me siento medio anestesiado en alguna parte . . .

Abrazos! Martin.

PD:

Chi-cliki chi-cliki

chi-cliki chi-clikichi-clikichi-cliki

chi-clikichi-clikichi-cliki

Chi-cliki chi-cliki

chi-cliki

chi-clikichi-clikichi-cliki

chi-clikichi-clikichi-cliki

sssstttrrrffrrrrr (vibratio de volante en curva a la izquierda a todo lo que da)

cli cli clik ….

click- chi-cliki chi-cliki

chi-cliki chi-clikichi-clikichi-cliki

chi-clikichi-clikichi-cliki (para que asiente la rueda derecha trasera)

(los dientes afuera de la risa y las botamangas del tirador negras de la grasa) Chi-cliki chi-cliki

chi-cliki chi-clikichi-clikichi-cliki

chi-clikichi-clikichi-cliki

Chi-cliki chi-cliki

chi-cliki chi-clikichi-clikichi-cliki

chi-clikichi-clikichi-cliki (los dientes afuera de la risa y las botamangas del tirador negras de la grasa)

19/03/09 – De camino a casa al atardecer.

Hoy, a través del recuerdo que suena en aquellas canciones que sonaban en la vieja radio Nacional en nuestro taller… “nuestro” porque todo aquello que nos hace felices lo tomamos como de nuestra propiedad…hemos dejado la individualidad sin perder personalidad, para entendernos con nuevos lenguajes, nuevos modos, nuevas costumbres … nuevo reflejo de la Luz que viene manifestándose en nuestros hijos, nuestros amigos, nuestros queridos y queridas… decía, que ahora, sin importar el tiempo y la dimensión. Me acuerdo de aquellos ámbitos y pienso como hemos podido re-editar nuestro afecto mutuo.

En nuestro mundo mutuo, supimos perfeccionar “eso” que fuimos absorbiendo de pequeños, incluso cuando no nos tocaba ser “de pequeños”. Es una maravilla que nos está deslumbrando de forma constante. Hoy cada logro, cada manifestación nos asume con un alma dispuesta de una forma diferente.

Creo en que el mundo se ha convertido en lugar mejor, para nosotros, mejor porque hay una constante en nuestro cambio: no hemos querido dejar de cambiar, nos atrevimos a ver con los ojos de todos los nuestros. De sentir, esa actitud de poner sobre la mesa para que todos “picoteen” y prueben, se animen, “un salto” hacia un gozo más perfecto.

Y en este cambio, hemos sido participes todos, desde nuestra individualidad forma de comunidad.

Suena un viejo Atahualpa introduciendo a la “Luna tucumana”, ¿Cuántas veces la hemos escuchado? …

¿Cuántas veces hemos disfrutado de ella?…. Pero hoy, ahora, actualmente, sabemos que para algunos es un himno de “trance”… hermoso, que despierta una caricia al corazón…

Y en el trajín del día a día, una jornada de marzo, apremiando el otoño de la Pascua, volviendo por una polvorienta senda, a las 19 hs más o menos… ahí está: aquella luna llena, como estática, como pidiendo que levantemos los ojos y la miremos desde nuestra ínfima pequeñez…

Ahhh!!!! Dios, Padre. Omnipotente ¡CUANTA GRANDEZA NOS PUSISTE EN LA CREACION!….

Todo tiene que ver… todo está lleno de significados… la mente viaja hasta aquella agradable conversación en un largo viaje de Córdoba a Tucumán, donde la cabina del auto se carga de diálogos amorosos de hermanos, y también de aquella fiesta en donde nos atrevimos a rascar una guitarra, sentir la entrega… descubrir el corazón al desnudo, ante aquellos que siempre, siempre, estarán para recibirlo con gozo y amabilidad.

A veces, pienso en esa mente mecánica en la que fuimos formados, en esa mentalidad de darle practicidad a las señales Divinas… en la graciosa ansiedad de dar un retoque de agradecimiento a los dones, regalos, señales que podemos recibir… Para ver hay que ser un atrevido de la observación. Para escuchar hay que estar abierto al silencio. Para mostrar y atreverse a experimentar con otras personas hay que estar loco… Y que?

-“Para tener éxito en algo hay que parecer loco y ser sabio” – decía el Barón de Mostequieu

Quizás, él estaba bien lucido cuando se atrevió a escribir semejante verdad.

Besos.

08/04/09 – Mirando el cielo a las 19:18 hs

Sobre el pastito verde del otoño, de esta tierra llena de prosperidad, moviendo la nariz a la brisa imperceptible de la tarde, miró el cielo empalidecer y le vino el primer pensamiento: “- La Patria no tiene fronteras. -”

La Patria no tiene límites.

No tiene un solo nombre y sin embargo es única.

Nunca peleó en la guerra de independencia, y es libre desde que fue concebida.

Nunca supimos hasta el presente, cómo fue que se pobló de gente, ya que no hay aduanas ni control de inmigrantes en ella.

Tampoco cual fue su máximo prócer porque todos sembraron en la historia lo mejor que tuvieron y tienen.

En ella trabajan muchos hombres y mujeres, ancianos, adultos, jóvenes y niños. Y cada quien tiene pone su grano de arena y le da identidad a Su cultura.

Esta Patria tiene creencias fuertes, principios sólidos y reglas flexibles.

Casi se puede decir que solo tiene una regla que se auto-define constantemente: Crecer en la Espiritualidad, ampliar sus inteligencias y compartir en el amor.

Su más hermoso significado es que todos los que la habitan, se conocen y muchas veces no se ven, sin embargo, en el pensamiento de cada individuo, está el otro presente y dando lo que dispone al servicio de todos, en la circunstancia que sea.

No hay ladrones en mi Patria, hay caprichos y locuras, y cada fuerza tiene su contraparte en paralelo que trae el sentido de la orientación, contrapesando la práctica y modelando las formas.

En esta Patria se sabe dónde está el norte y el sur, por donde viene el amanecer y cuando hay que templar el canto y la oración al caer el sol.

Tiene poetas, músicos, letrados, artistas y gente simple. Todos trabajadores. No tiene derecho escrito, ni códigos almacenados en bibliotecas. Sin embargo tiene un orden que se percibe a flor de piel y se vive a en la profundidad del espíritu.

Tiene ángeles que la llevan de la mano.

Héroes y heroínas, mártires y próceres que le han marcado el corazón.

Ellos, los que le dieron sus costumbres, sus prácticas y sus silencios, para que quienes viven sigan progresando en toda la amplitud de los ámbitos de la realidad; sonríen todavía cuando es necesario.

Esa Patria cree en un Padre Misericordioso, Primoroso, Justo, Único y Divino; en el Hijo Crucificado, Dios hecho hombre, modelo y Hermano, que trajo al mundo la Fe y sufrió el mayor martirio para redimir los pecados del mundo. Y cree en el Espíritu Santo, que la influye siempre, le despierta las Semillas, y la quema de amor en cada instante.

Tiene a la Virgen Madre y Soberana, que le pone Su Manto estrellado todas las noches, para susurrarle a los ojos curiosos cual es el Destino… todas las noches y todos los amaneceres.

Hay jardines y lagos, montañas, valles, ríos, llanura con trigales, y tiene un cielo como dice la vieja canción francesa:

-“Cuando ella le sonríe,
el se pone su vestido azul…
hum hum.
cuando llueve sobre París,
es que el cielo es infeliz

Cuando está demasiado celoso,
de sus millones de amantes…
hum hum
hace tronar sobre nosotros
su “brrrrrum” estruendoso.


Pero el cielo de París,
no es cruel mucho tiempo
hum hum
para hacerse perdonar
ofrece un arcoíris” –

Tiene corceles que trotan libremente por la razón y el pensamiento, que son las fuentes que le dan recursos para expandirse cada día.

Tiene manantiales que traen cobijo a las lágrimas.

Sus banderas tienen muchos colores, nunca se teñirán de sangre, y siempre ondeando con el Viento Mayor.

El más exigente compromiso, en esta Patria, es pertenecer con el corazón, y crecer comunitariamente en la perfección… y en la humanidad.

Tiene millones de sueños, que se polarizan siempre al más Allá.

Se conoce el sabor de su mate, y la buena cocina hace delirar a todos, aunque no defina un nombre en los catálogos de cocina normal, siempre, fue y será internacional… por encima de eso: será siempre excelente.

Su historia es universal, porque atrapa a toda la nación, desde sus semillas y raíces, hasta los más jóvenes retoños.

Mi Patria no tiene fronteras.

Mi Patria no tiene límites.

Mi Patria es la única razón capaz de mover la voluntad para alzar las armas en pos de conservarla integra como es, por un simple motivo: es la única que tengo.

Y siguió masticando un trébol rociado de mieles celestiales, caminando descalzo sobre el jardín, por la tarde.

Viendo como los frutos lo abrazan y le besan el rostro.

Sintiendo muy adentro suyo el color de sus ojos transparentes penetrarle el corazón.

Y al calor de la mejilla compañera, se convenció cuan dulce le ha sido la vida, que generosa es la Patria que tiene de cobijarle entre sus habitantes.

2 Responses to “¿Un molino bajo el banco?”

  1. adrian lomello Says:

    querido amigo
    Te recuerdos me trasladaron. El tunning center del Rafa era toda una experiencia. Era el reino absoluto e indiscutible de quien tenia la respuesta para todo. Lo envidiaba a tu viejo, el tenia una posición enérgica sobre todo lo que pasaba en el mundo. La vieja radio nacional y sus conexione con todo el mundo lo ponían al Rafa en el centro del universo u nosotros, aprendices de lo extraño, oíamos con atención los nuevos relatos del universo. Eran mágicas las tardes en el taller…por lo menos para mí que era ajeno a los fierros, pero curioso por el conocimiento. El Rafa era un general que daba órdenes a un pequeño ejército de pequeños jóvenes, ahí estábamos. Pero ala vez era el mas generoso, la vieja UNIÓN estaba al servicio de todas las actividades del ruca. Actuaba de osco pero en el fondo era tierno. Su risa lo invadía todo, pero a la vez arrastraba a los incrédulos. Gesticulaba, mandaba, ordenaba…..siempre en su bicicleta por el pueblo. Diligente, atento….pero el mandato de los viejos era “actuar de duros”…era el libreto que los toco a nuetros padres, su mandato era la dureza. Creo que no exagero si afirmo que nuestros padres retaceaban la afectividad para no mostrar debilidad. Asi fue hasta el ultimo minuto de mi viejo. Si hay dolor que no se note. Así será hasta el final del Rafa.
    En mi ultimo viaje a LEONES, lo encontré caminando con Monica, cruzando el paso a nivel. Hola RAfa, te acordas de mi, le dije. Me miró extrañado adentro del auto, me presente y recién allí se le ilumino la cara. Que haces Prensa!…me dijo. ¿Cómo va Rafa? le lancé por sobre el vidrio bajo. Se encogió de hombros y con una media sonrisa me dijo: ..Acá estamos, viviendo ya de regalo! y sonrió airadamente.
    Te dejo un grande abrazo y me encantan tus escrito…perdon por esto que puse…lo hice de un impulso, de un tirón, sin releer ni corregir una línea. Es un sentimiento.
    cariños
    adrian

    • Juan Gabriel Ravasi Says:

      Gracias Adrián por perseverar junto a la matera. No es poco adelanto de lo que nos espera, cuanto más si el sentimiento sale límpidamente recto, del corazón a la mesa de la vida compartida. Un abrazo. Juan


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