“Llueve torrencialmente en la estancia El Mojón . . .” y el murmullo del agua se conjuga pacíficamente con los ejercicios de Agustín al piano y los quehaceres de último sábado de vacaciones que nos ocupan. No hay ningún viejo en ningún rincón a la vista y lo de estancia no está usado en su sentido latifundial, como la relación sugiere en su versión tradicional. Pero de pronto caigo en cuenta de que nunca, al menos en mi experiencia, debe haber sido dicho tan apropiadamente y por otro lado tan de perogrullo, esto de que llueve torrencialmente como en esta oportunidad. En Torrent casi siempre llueve torrencialmente, . . . excepto cuando llueve en Aldaya o Chirivella, como diría, un supuesto pero no por ello menos real interlocutor local . . .

Además de que, el llover torrencialmente, parecería lo propio de estas laderas torrentinas, o al menos suena como versión más poética y para mí más cercana a la realidad, que el “torrentosamente” que podría ser una adverbiación más directa del nombre de la localidad, estimo cierto que el modo en que se da generalmente el llover por estos pagos, tiene mucho de intempestiva tormenta leonense de verano y de súbito chubasco tropical vespertino.

Aún no hemos completado un ciclo natural desde nuestro arribo, pero en lo que llevamos, y a menos que ahora comience la temporada pluvial, los días en que la diosa del agua nos visitó se cuentan con una mano. Hasta el momento, además del delicioso olor a tierra mojada que preanuncia su llegada, encontramos que el fenómeno tiende a ocurrir del modo señalado. A tal punto lo asociamos a esa manera de presentarse, que en la jornada que al momento escurre sus últimas gotas, nos llamó la atención el que en horas tempranas de la tarde, la lluvia comenzará su visita como una tranquila oración que se desgrana casi en silencio; casi un murmullo, que luego de varias horas mostró las características con las que nos resultaba esperable su rostro. Hoy la tierra húmeda tensó de entrada el aire con olor a fermento de abono en vez del empolve evocante de tiempos y lugares orlados con distinción en la memoria actual.

Además del excurso retórico en que ha devenido la simple descripción del clima que se nos dispensa, hoy he estado echando de menos, la bella costumbre de escribir a mano que ha quedado de alguna manera relegada por imperio de esta maquinilla. Y con ello, todo el universo que se conforma y articula a partir de la escritura manual: los cuadernos de notas, las cartas por correo postal con su estampilla y el matasellos de origen, el lápiz o la lapicera, las hojas, los sentidos . . . estimulados por cada uno de estos utensilios y esa suerte de identificación que se revela y de comunión personal que se establece a partir de las líneas laboriosamente vertidas  para que olgazanamente reposen a la espera del descifrador para quien han sido cinceladas sobre el papel.

Seguramente volverá a reír la primavera, pero dudo que por el momento sea factible sostener simultáneamente expuestas las velas al rigor de estos encontrados vientos. Al parecer carecemos de la conciencia necesaria para sostener la disciplina que requiere la supervivencia del hábito milenario, mientras su alcoba se achica notoriamente por la llegada de este nuevo habitante de las comarcas de la comunicación.

En tanto, todo lo que de bello puede gestar el hombre se inspira, si es tal, en la belleza natural, no cabe duda que el plus que trae consigo el avance tecnológico que nos ocupa, se ha instalado a expensas de una flor muy preciada. Flor que en su momento puede haber significado el declinar de la memoria sobre la que se articulaba la tradición oral y todo su mundo de relaciones y sentidos. Avance, tal vez tan susceptible de ser personalizado como las cartas de amor que acostumbrábamos hasta hace no más de unos pocos años atrás.

No podemos cegarnos a las ventajas y ¡cuántas cosas son más fáciles hoy! Pero no puedo negar que una incierta extrañeza nos embarga, no sólo por todo lo que implica por ejemplo, el recibir una carta manuscrita por correo postal o en manos del atento y servicial intermediario que solíamos implicar, sino, y con no menos peso, todo lo que implica el hecho de la escritura personal. El ejercicio de hacer pasar las ideas a una forma gráfica prolija e inteligible, parece imposible de reemplazar con tipos premoldeados, que como por arte de magia surgen sin conexión visible luego de presionar teclas de plástico sobre las que percuten dedos acostumbrados al papel, la tinta y la madera.

No sorprendería si digo que tengo ciento y pico de años, y seguramente espantaría si dijera que soy la reina de Inglaterra. Pero tranquilo, ni lo uno ni lo otro es cierto. Y aunque pareciera que, a medida que cronos deja caer más granos de arena al casquillo del pasado, se fuera geométricamente acentuando la vetustez de mis esquemas, creo que recién estoy comenzando a salir del bosque, si es que sobre este punto se puede uno dar el lujo de hacer estimaciones sin caer en la temeridad.

El lenguaje es algo tan vivo como los seres vivos que lo hablan. Pero el lenguaje no es sólo la articulación de ideas susceptibles de ser transmitidas mediante imágenes y sonidos, como un ser vivo no queda definido por la sola capacidad de automoción. El lenguaje es todo el universo que lo hace posible y con sentido. Desde el más elemental de los utensilios del que nos servimos para comunicarnos, hasta la academia más conspicua y aggiornada cuya existencia y membresía se justifican a sus expensas. Y este universo ha cambiado. Ha habido una eclosión y el surgente al momento se parece más a un engendro que a una creatura. Se echa de menos la supervivencia de una cierta belleza que tal vez ilusoriamente se espera o irresponsablemente se desea.

Como siempre, el tiempo lo dirá. Por hoy sabemos que llueve y que no llueve de la manera habitual. Lo cual no es poco y nada de despreciar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: